Me miraron de soslayo, yo gesticulando tanto que hasta me mareaba explicando, la sonrisa era amplia y se veían todos los dientes brillando de alegría, me movía intentando decir  que era pa mí, que sentía y a que se debía que participará con mi tambor o mis ganas a cuestas por  tantos y tantos años, nos trenzamos en un doblez de abrazos apretados,  nos esforzamos por quedarnos así por siempre, pero la verborrea seguía insistiendo, mis palabras no daban para mostrar tantos colores, ni me alcanzaban los adjetivos para describir las sonrisas que tanto me gustan, pausada  me toma los hombros en su diminuta cocina, me hace callar manteniendo la mirada, yo entiendo que debo callar y dice… tú eres mi carnaval.

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