Respirando fuerte pero de paso pausado pasé un fin de semana comiendo y paseando contento, con las manos atadas y  la cintura tomada cerquita de un  rayo de luna, vi sonrisas apuntado al cielo, caminé equilibrando las ganas por un montón de arena mirando el reflejo de la tarde en la laguna de espejo. Caminé otro poco  por un parque, por un cerro y hasta cayó una barricada de camino, pase como paso siempre:  De medio lado, sonriendo de costado, metódico, pausado, agazapado esperando y creando algunos ratos, uno que otro momento.

Los dedos se juntan, los otros, lo míos, la risa viene rauda como la neblina, como el frío mañanero siempre en los puertos, el cariño se esconde tras todas las ganas en la cocina,  capa tras capa, paso tras paso, los detalles llenan la conversa, los datos pasan rápido aportando a la charla, la sonrisa es una constante junto a la sacada de lengua mirando de frente

En un susurro miro por la ventana, veo las luces, pienso en las fotos, en las constantes fotos que hago cuando camino, esos momentos que tanto me gusta conversar, ¡si! me gusta conversar los momentos, atesorarlos con la mano bien cerrada, bien empuñada:

Quiero caminar con arena en las zapatillas, comprar un turrón pa compartir, detenerme y hacer cariño a algún perro flacucho, comer una empanada traída con dedicación y subir tan alto en un resfalín que me de miedo tirame, quiero estar a la micro con alguien que me quiera de compañía y tras un susurro entienda sin miedo todo el mundo que encierra el decir: Acércate…

 

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