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Historia de una vuelta!

“El tiempo está como detenido entre las montañas nubladas”           (click en fotos para agrandar)

En febrero recorrí parte del norte argentino y un pedazo del sur boliviano, fue un viaje maravilloso pero una vuelta bastante complicada, hoy relataré esa parte del viaje, en algún momento la conté y me dijeron: “Debes escribirla tal cual me la contaste a mi”


Acá va:

Miércoles 9 AM, me levanto junto a una Argentina dos gringas y un gringo amigos de viajes con los cuales compartía dormitorio, después de un cansador y potente viaje por el Salar de Uyuni nos levantamos para “escapar” de la ciudad, ese día   a raíz del invierno Boliviano la ciudad no tenia agua y posiblemente su reposición sería en una o dos semanas, era necesario salir de ahí. Faltaban un par de días para que el mismo tren que me llevo al lugar pasara de “vuelta”, este sólo pasa algunos días a   la semana, con esa información debemos abandonar el hostal, con los gringos que ya son panas de la vida, nos vamos a buscar pasajes. Después de mucho dar vuelta damos con el transporte “Chorolque” el cual sale a las 21 hrs., los gringos se van por partes, las chicas a las 19. Hrs, Chris a las 20 hrs. y la argentina se devuelve conmigo.

Fue un día de aquellos, un pueblo que sólo tiene como atractivo el salar ubicado a unos kilómetros y para peor sin agua, así rápidamente se transforma en el lugar más aburrido del mundo, camine y me repetí constantemente las mismas esquinas, una y otra vez, las mismas caras, de tanto vernos durante el día, nos comenzamos a saludar, dormí un rato en la estación, otro rato en una bancas, todos esperamos deambulando por la ciudad sin agua, por lo tanto sin baños.

De a uno nos vamos despidiendo, de a uno se van esos amigos que los más probable compartirán solo esa parte de mi vida, esas horas interminables de conversaciones entretenidas, conociendo otros cuentos!

Pasado las 21 hrs parte nuestro “Chorolque” un bus de lo mejor que podemos conseguir, el precio del pasaje es igual al   pasaje  clase “A” en el tren! Es un bus simple, sin asientos reclinables, ni baño, cuando pregunto cuanto se demorará hasta la frontera me dice “Nueve horitas amigo”, miro el pasillo que va lleno y claro ellos viajaran las nueve horas parados, ya no cabe más gente.

Al rato se comienzan a dormir en el suelo. En un momento  el bus no avanza, eso es aproximado a las 23 hrs, prendo mi   celular que   funciona como linterna,  medio pisando a muchos que duermen profundamente logro bajar, para mi asombro desde la oscuridad  me habla un frances y un español, está lloviendo,   veo muy poco, preguntando al  chofer más su ayudante me dicen que no pueden pasar el río por lo menos en tres o cuatro horas, solo lo harán apenas baje el agua, lo escucho atentamente, al rato me acerco a la orilla y pienso, este río no lo pasamos ni en diez horas más, bendito invierno boliviano!

Me subo a dormir un rato, con un asiento en 90 grados, muy incomodo, a mi costado duerme mi amiga argentina, es con ella que   quedamos en  taparnos con su saco de dormir! Pasa un par de horas cuando despierto por frío y noto que estoy destapado, ella se había echo un ovillo y se enrolló completa en “su” saco de dormir! La miré, el frío era mucho y la despierto, entre balbuceos que no entiendo la vuelvo a mover, ella vuelve a murmurar, simplemente  a dormir! Argentina de la madre!. No me cedió ni un centímetro de su saco de dormir, yo con short, un polerón  y el invierno boliviano encima, no tengo más que tratar de dormir, lo único bueno es que el bus, ya se está moviendo, no sé si pasamos el río o simplemente lo estamos navegando

Llueve incesantemente, cerca de las 8 AM, el bus derrapa! No puede subir una cuesta, por el barro acumulado, el chofer más el acompañante se bajan e instalan unas cadenas en las ruedas, estas   poco hacen,   se corren o se cortan,   todos estamos abajo, parados en la lluvia, mientras menos peso es mejor para remontar la cuesta, está tiene alrededor de quinientos metros, los cuales los sorteamos casi en tres horas, esto se logra gracias a un gran trabajo del chofer, su ayudante y varios de los pasajeros extranjeros empujando el bus para poder apurar un poco el viaje.

Luego de la lluvia, la cuesta y las cadenas, el bus logra subir, yo medio mojado, medio con sueño y sobre todo completamente resfriado después de la pésima noche con la cabrona de la Argentina y su saco, vuelvo a subir al bus para cubrir la última etapa.

Miro el paisaje, el tiempo está como detenido entre estas  montañas nubladas! Nos demoramos mucho en bajar, el barro lo inunda todo, de bajada sólo pasamos a un pueblito antes de llegar a Villazón que es la frontera con Argentina. Terminando el viaje en el “Chorolque” después de dieciocho horas.

Al llegar me voy a comer algo “callejero” en Villazón y a hacer algunas compras (está ciudad es Zona Franca, tiene mucho comercio) deambulando por la ciudad decido volver a Argentina, llego a la zona de cruce y está llenísimo, respirando profundo debo hacer   dos filas, una para la visa, otra para el control, en todo esto estoy más de cuatro horas parado, después del viaje de 18 horas! Al pasar por la policía una de las cosas que más me complica es el “golo” ya que es de madera y siempre tengo algún problema en las fronteras por llevarlo, desde pasar madera de contrabando, hasta no dejar entrar a artistas callejeros, siempre debo explicar, para que se usa y que tipo de juguete es, ahora por suerte el policía me reconoce como chileno y hablamos un buen rato sobre Bielsa! (Gracias fútbol).

Paso a la ciudad fronteriza de La Quiaca, está queda inmediatamente al lado, se pasa de una ciudad a otra caminando, el paisaje de ciudad en ciudad es completamente diferente, pese a que los centros se separan por un río pequeño y solo siete cuadras.

Jueves: Ya en  La Quiaca voy de búsqueda de un bus que me lleve a Jujuy que es donde me quiero quedar. Mi nuevo transporte, sale a las 21 horas, (diferencias notables entre un bus argentino y uno boliviano) vuelvo a comer por ahí, pero ahora en Argentina!. El bus debería llegar a las 01 AM a Jujuy, es buena hora para aparecer en la Posada donde ya me he quedado dos veces. Continuara…

A esperar la 2ª parte!

Nick de msn de alguno de mis contactos: Solo espero que sea verdad!

Corriendo bajo la lluvia (Por Raúl)

Raúl Román me manda este texto sobre la peor lluvia de la cúal tengo recuerdo.

Si alguno otro de los amigos se anima a escribir alguna historia que vivimos juntos, bienvenidos sea.

peninsulaTranscurre el verano del 2004,( sé que es raro que hablemos de lluvia en el verano, pero la historia es bastante ilógica en muchos aspectos).
Viajamos al sur de Chile específicamente a Lican Ray con un grupo de amigos, por lo general las noches de verano en el sur son muy frías pero con escasas lluvias, por esta razón es que ninguno acostumbra a viajar con paraguas “a excepción de pape y palomo” bueno es otro tipo de paraguas que no olvidan jamás, ni a sol ni sombra.

Una noche decidí acompañar a mi amigo Reinaldo “Negro“ a   dejar a unas amigas del Klan unas cuadras más arriba del lugar donde acampábamos, la oscuridad de las nubes, nos permitía ver que se aproximaba algo de lluvia; mientras caminábamos y reíamos de anécdotas con el Negro, al fin llegamos a destino, nos despedimos de nuestra compañía y retornábamos a nuestra carpa, de pronto!!!   la llovizna se hizo notar y Negro me dice:” Raulito corramos”, con una risa respondí y pa ´qué Negro? si nos queda poco!!! Tranquilo! cuando de   pronto un sonido ensordecedor nos alerto, miramos a todos lados sin darnos cuenta que era el sonido de la misma lluvia que imponía respeto sobre nuestras cabezas, fue una lluvia extremadamente fuerte, caía tanta agua que no podía ver mas allá de un par de metros,   comenzamos a correr y   Negro me dice: “corre gá¼eon corre”, yo solamente lo escuchaba, ya que de verdad no veía mas allá de mis brazos estirados por cantidad de agua que caía, de pronto el negro toma mi hombro izquierdo y dice: “nos pasamos” yo abismado le respondí,   que?,   estábamos a una   cuadra del lago, específicamente tres   cuadras más abajo de donde pernoctábamos.

El sonido del agua cayendo sobre el lago era realmente   impresionante, como nuestra única protección eran nuestras chaquetas en la cabeza, no pudimos contemplar el lago por mucho tiempo, retomamos nuestro rumbo al camping, paradojalmente cuando entrábamos a la carpa la lluvia cesó y como dice el viejo refrán, retornaba la calma después de la lluvia con un silencio absoluto de paz , que se vio alterado por la vos de Ponce que nos dice y donde estaban el par de gá¼eones, mientras nos mirábamos y reíamos por lo estupidos de correr 3 cuadras más abajo.

Fue de esa manera, ese verano y en ese lugar donde presencie una lluvia ensordecedora y enceguecedora inimaginable para algunos pero muy cierta para mi y el Negro.


Nick del msn de algún amigo del msn: Palabras rápidas sobre la pista.